Revista Zero Mendoza Argentina

CINE

MÁS ALLÁ DEL CINE CLASE B

ES EL ARTE DE ANDRÉS LLUGANY

La visión única de Andrés Llugany, desde sus inicios en las historietas hasta su última obra, “Las Milagros Existen”. El cineasta mendocino en permanente desafío, fusionando música y pasión en cada producción.

El cine independiente, su postura ante las políticas culturales y su compromiso con la expresión auténtica

Otra vez nos encontramos frente al estreno de un largometraje de nuestro Andrés Llugany, y decimos nuestro porque él formó parte del primer equipo de la revista, publicando historietas y cuentos, cuando sólo había realizado su primer cortometraje… ¡Qué épocas lejanas!
Entonces nos contaba que había vivido en Capital Federal durante un año, al terminar el secundario, buscando nuevos horizontes donde estudiar cine, pero que decidió volver cuando advirtió que todas las escuelas son  parecidas y que le iba a resultar mucho más sencillo emprender un camino de producción continua aquí que allá

Sí, las materias y sus contenidos son muy semejantes en cualquier lado; lo útil de las escuelas es reunirte con personas que transitan el mismo camino expresivo que uno. Acá, en Mendoza, finalmente encontré ese grupo de amigos y amigas, y profesores que me guiaron de buena forma. ¡En cine siempre es bueno estar bien acompañado!
Y aunque luego tuve alguna oportunidad de irme a otros lugares, la verdad es que aquí tengo los medios y herramientas que necesito para contar las historias que se me van ocurriendo… Es cierto que el cine no me genera ninguna ganancia monetaria, pero igualmente mi vida ha resultado muy barata y puedo vivir sin sufrimientos, dedicándome casi exclusivamente a la expresión artística.

Luego de ese primer cortometraje (No Respiren Sobre Mi Retrato, filmado en el año 1999), Andrés ha mantenido un ritmo constante de dos o tres producciones por año, entre cortometrajes, largometrajes y series, y en estos 25 años ya acumula más de 60, que incluyen documentales, ficciones y animaciones. La pregunta, entonces, sería: ¿cuán fácil o difícil es hacer cine en Mendoza?

Depende de la intención con la que se encare el asunto.
Técnicamente, para hacer cine sólo hace falta una cámara y una computadora. Luego, hay que comprender que la actividad cinematográfica sólo será rentable si hay una inversión detrás; si no, dependeremos de la compañía de amigos y amigas que aporten su arte y esfuerzo sin la esperanza de una retribución económica. Surgen entonces dos posibilidades: o se produce cuando aparece el dinero que genere recursos, o se produce con los recursos a disposición.
Mi forma es una combinación de ambas: produzco como puedo, mientras aguardo la llegada del refuerzo económico. O sea, cada cierto tiempo cobramos por nuestro trabajo, pero mientras tanto
seguimos en movimiento. No es justo que la falta de dinero paralice la expresión artística.

Esa forma de producir (la del como sea) le da también una particularidad a tu cine, ¿no? Una forma de “cine clase b” ¿puede ser?

Si entendemos “clase b” como “cine barato”, sí… Pero esa categorización, puesta por la misma industria, es injusta y estigmatizadora. “Clase b” suena a un cine que viene después de otro, en segundo término.
El Neorrealismo Italiano era cine barato, la Nouvelle Vague también lo era. Prefiero pensar que la forma de mi expresión es una combinación de ese tipo de producción doméstica, la lectura incesante de historietas, el deseo de aventuras y de exploración, la afinidad con cierto tipo de género y sus lenguajes…

Y también le das mucha importancia a la música en tus películas. Sabemos que la mayor parte del
soundtrack de tu filmografía son composiciones tuyas. Siendo esta una revista estructuralmente
musical, nos gustaría que nos contaras un poco al respecto

Es cierto, la expresión audiovisual me ha permitido unificar varias otras inquietudes expresivas que tengo. Una de ellas es la musical. Aunque formo parte de un grupo de rock (Dr. Spectrum) son muchas las composiciones que me van quedando en el cajón, y aprovecho cada película para pasarle el plumero a alguna de ellas. Sin embargo, algunas veces he preferido darle ese espacio a otros amigos músicos que tienen formas musicales más afines a la narración del momento. Pueden escuchar los acordes rockeros de Mariano Aldao en Rápidos, Furiosos y Abollados, las atmósferas inquietantes de Huayma Tulián en El Rostro De Cristal, los ritmos electrónicos de David Salomón en Última Guardia, las flautas nerviosas de Diego Cortez en Los Flautistas de Jarmelín, o los teclados nostálgicos de Jorge Martín en El Gato Ese Chino Que Saluda.

Para esta nueva película (Las Milagros Existen) he trabajado a la par con Gisela Levín, y creo que logramos encontrarnos en un espacio común donde conviven sus construcciones instrumentales con mis búsquedas melódicas.

Ahora que Las Milagros Existen ha sido introducida en la conversación, hemos leído en alguna entrevista que, de tu filmografía, es la primera película que no nace de una idea tuya, sino que es un guion que la productora El Generador te propuso para dirigir. Luego, contás en esa entrevista, hiciste todo un trabajo de adaptación de ese guion, para llevarlo a tu propio universo de obsesiones

Eso mismo. Porque aunque esta fue una de esas raras ocasiones en que mi equipo y yo cobramos por hacer una película, era totalmente necesario que yo me sintiera identificado con lo que estábamos contando. El cine debe ser expresión antes que industria, sino se transforma en algo hipócrita y vacío.
El trabajo de adaptación que hice, además de reformular aspectos de la trama y delinear los personajes, incluyó trasladar la narración de un género (drama psicológico) a otro (comedia dramática fantástica).
Es digno de destacar la confianza que El Generador puso en mí para permitirme rediseñar el universo de Las Milagros Existen.

 

Y luego llegó el momento de elegir el elenco, las personas a través de los cuales ibas a narrar la historia. Vemos allí también varios rostros conocidos de tu filmografía

Sí, salvo Clarita (Furlán de Paz, una de las protagonistas, quien fue elegida mediante un casting) y alguien más, la gran mayoría de actores y actrices viene acompañándome de películas anteriores. Así que, una vez definido el guion, darle rostro a los personajes fue algo sencillo: Aldana (Zalazar), Valeria (Rivas), Javier (Massi), Elena (Schnell), Laura (Rodriguez), Melody (Moro), Luna (Pannocchia), Natasha (Sirera), Pinty (Saba), Pablo (Ortiz), Jorge (Fornés), Cato (Aguilar), Luis (Torres), Tito (de la Vega).

En el equipo técnico también hay nombres de mi historia fílmica. Desde el primer momento, aún antes de tener el guion final, avisé a mi “pequeño ejército fiel” para que fueran preparando sus agendas en función de esto. Es que son cuatro, Fernando (González), Milagros (García Mansilla), Selva (Tulián) y Franco (Pellegrino), ¡y tres de ellos viven fuera de Mendoza!

Rodearme de viejos conocidos es una forma de entender también el cine como una reunión de amigos; el nivel de profesionalismo no debería transformarnos en entes grises que sacrifican la diversión por el trabajo. Debemos siempre recordar que una película no sólo es lo que narra en pantalla, sino que es también una herramienta de expresión política, y eso involucra su forma de producción. El cine no debe ser una “forma de trabajar”, sino una “forma de vivir”.

Hablando del cine como herramienta poderosa de expresión política, pudimos verte en una foto del reciente Festival de Málaga (Las Milagros Existen estuvo participando de él), sosteniendo con un grupo de argentinos una bandera a favor de la no intervención del INCAA por el Estado Nacional

Es una pena lo fácil que pueden destruirse las cosas, y lo mucho que cuesta reconstruirlas…
Entre otras barbaridades, este gobierno nefasto insiste en medir el valor de la expresión artística mediante el signo del dinero. Para ellos, sólo es valioso y digno de apoyo lo que puede monetizarse favorablemente. Yo prefiero formar parte de quienes piensan que el arte no debe medirse por su valor monetario, sino por su valor social. Sé que, por su naturaleza dentro del cine independiente argentino, Las Milagros Existen jamás va a recaudar lo que se invirtió en ella (mediante, justamente, un subsidio del INCAA), pero prefiero pensar que su visionado entretendrá y reconfortará a muchas personas, y que por una hora y media las llevará a través de una historia de amistad y fe, lejos de este mundo real, feo y violento.

Estreno “Las Milagros existen”  jueves 18 de abril, 21 hs, Cine Universidad

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