Revista Zero Mendoza Argentina

NOTA DE TAPA

LEANDRO LACERNA

CANCIONES TRISTES PARA SENTIRSE MEJOR

LEANDRO LACERNA

CANCIONES TRISTES PARA SENTIRSE MEJOR

Si hay un artista de Mendoza al que no le falta nada por hacer, es
Leandro Lacerna, que nos sigue sorprendiendo con sus nuevos proyectos. Además de su rol como productor, de sus canciones de siempre y de poner su voz en La Mundial Orkestra, nos regala “SuperSad” junto a Silvina Inés Ormeño y Romi López:
una reivindicación de la tristeza para ser un poco más felices.

Los Coholins, el título de “Productor Musical”, vendimias, el laburo junto a Tweety González, el Colectivo de Solistas, el premio de la Bienal, su tiempo en Buenos Aires, muchos discos producidos, música compuesta para teatro y cine, el proyecto con Romi y Silvina, La Mundial Orkestra, y cientos de proyectos más que Lacerna ha ido creando y alimentando desde aquella banda de adolescentes llamada La Burla, en la que desde el nombre parecía empezar a jugar con un destino que ha sabido dirigir con el mismo talento que usa para componer.

¿Te planteás metas o las cosas van sucediendo? ¿Hay algo que sentís que te falta hacer?

La verdad que no me planteo metas, pero me ha pasado de hacer cosas que abren caminos, por ejemplo, en su momento cuando conduje el programa de tele se empezó a abrir un camino que después por la vida misma y recortes de presupuestos y esas cosas no pude continuar, escribir guiones, por ejemplo, fue algo que empecé a hacer, me encanta, pero no he tenido el tiempo de entrenarlo, o estudiar un poco más también, cuestiones vinculadas al audio, hacer algunos cursos con personas específicas, etc. pero no, la verdad es que estoy muy contento con todas las cosas que van apareciendo.

Ahora, con esta etapa medio nueva, más de cantante, con algunos proyectos como la Mundial Orkestra y otros en los que me han convocado desde ese lugar, es algo que disfruto muchísimo y que quiero seguir indagando, fue también medio una sorpresa.

Y no voy a mentir, me gustaría estar trabajando también con artistas más mainstream, no porque los artistas con los que trabaje no me gusten, al contrario, siento que en el ´no mainstream´ hay un espacio increíble de creatividad; pero al momento de trabajar en cosas más mainstream es muy diferente, me divierte esto de la exposición que tiene y algunas cosas medio hostiles como los deadline, a veces también están buenas, es un gran entrenamiento, y cuando aparece alguna cuestión así con sellos me divierte, por más de que sea un poco más hostil que la independencia.

¿Qué extrañás de lo que ya no hacés?

Cada tanto Los Coholins es algo que se extraña, pero no en sí desde lo artístico, me encanta la cumbia y podría armar una banda de cumbia cuando pintase, lo que extraño es el nivel de deformidad que manejábamos en lo conceptual y esa entrega: tocar todos los fines de semana y con artistas tan diferentes como La Mona Jiménez o Wendy Sulca, en festivales de electrónica, festivales de punk, porque nos metimos en muchos lugares que tal vez si no hubiera sido por esa apertura que teníamos, esa deformidad, no hubiéramos podido llegar. Pero pensando en el nivel de laburo que tengo hoy, con la producción, la mezcla, la verdad que sería imposible. De hecho, por eso me terminé yendo, porque tenía demasiadas cosas al mismo tiempo. Soy una persona bastante manija que hace un montón de cosas, pero un proyecto como Los Coholins funciona cuando uno le dedica el 100 % del tiempo. Así que bueno, en algún momento sucederá o no.

Y también esto de trabajar con lo audiovisual, pero desde el lado creativo, del contenido, porque estoy haciendo la música para una pelicula y otras cuestiones, pero eso es algo que tengo pendiente y extraño. Me quedé bastante manija del programa de televisión que hicimos “A mil km de casa” y varios que quedaron ahí medio encajonados por diferentes cuestiones.

Hay un revival de Los Coholins, ¿te imaginás poniéndote de nuevo en la piel de Sergio Corazón Love?, ¿quizás para grabar algo o hacer alguna presentación?

Es algo que me hizo muy feliz, pero todo muta. Tengo unas canciones guardadas que hice antes de irme de Los Coholins, unos demos que cada uno hizo para un disco que estábamos componiendo, pero en la mitad del disco me terminé yendo de la banda y mis canciones no quedaron. Esas canciones sueltas me quedaron, capaz un día saco un disco solista de Sergio, quién sabe.

Hay algunas cosas del humor de Los Coholins que envejecieron un poco mal, pero otras creo que sobreviven, sobre todo las cosas más absurdas como estos paisajes surrealistas, donde está Jean Claude Van Damme con el Chavo del ocho y Jimi Hendrix con Bruce Lee. Tendría que revisar esas canciones, me parece divertido organizarlo, volver un poco a la cumbia y al cuarteto.

En una entrevista del 2014 nos dijiste que como productor habías trabajado con mucha gente, pero que tenías deseos de producir a varios de la A, pero de la B también, ¿pudiste cumplir eso?, ¿te animás a nombrar específicamente artistas a los que te encantaría producir?

Creo que un poco respondí esto de a quién me gustaría producir. En realidad, no hay nadie que no me gustaría producir. Hoy por hoy estoy un poco más enfocado en la mezcla, pero he tenido la suerte de producir a artistas muy diferentes de muchos lenguajes. Hace un tiempo Josué Geredús me invitó a ser ingeniero de su disco el Mafalda Guerra que grabamos en el ION, le tenía un poco de miedo al tango pero gracias a ese impulso me animé a meterme un poco en ese mundo y ahora estoy mezclando un montón de proyectos de tango, también estoy cantando en la orquesta.

Si es por soñar, si podemos hablar cualquier cosa, puedo decirte Radiohead, Milo J.

Varias veces has tenido que tocar canciones de artistas que has producido, pero en calidad de músico invitado, ¿cómo funciona en ese momento tu cabeza?, ¿lográs despojarte de tu rol de productor y disfrutar el momento como un músico más?

Sí, me resulta fácil pasar al rol de sólo músico cuando las canciones ya están grabadas y producidas, disfruto muchísimo de tocar y no estar pensando en producir. Sobre todo cuando he sido invitado a tocar instrumentos que no son los más comunes para mí en vivo, como el sintes o el octapad, o incluso el bajo.
Generalmente si me subo a un proyecto explícitamente para ser músico, disfruto de ese rol y no estoy pensando todo el tiempo “acá me gustaría que pase esto”, logro separar esos roles, a veces no, pero generalmente sí.

¿En tus canciones incide de alguna manera el talento o el trabajo compositivo de otros artistas que producís?, ¿hay alguna retroalimentación ahí?

En el último disco está explícita esta influencia de los artistas que he producido, porque mis nuevas canciones están co-producidas con artistas con los que ya trabajé, en un rol invertido: les invité a meter su visión artística, sobre todo sus ideas, sus sensibilidades, en mis canciones. Y eso se escucha, es muy explícito.

En momentos donde me gusta mucho una cosa, una forma de producir o una tendencia, como yo no grabo tantos discos míos, muchas ideas que se me van ocurriendo de producción y de cosas que escucho, las propongo para discos de otros artistas, entonces también es como un ida y vuelta, cuando llego a grabar un disco mío, todo el bagaje que tengo del laburo que vengo haciendo está ahí, no conscientemente, pero sí seguramente está ahí.

¿La situación social y política puede leerse en tus composiciones?, ¿cómo te afecta y qué podés ver del contexto actual?

Supongo que en otros discos ha sido más explícito, en este último, “SuperSad”, está un poco más de fondo, pero igual no aplica solo a Argentina o a estas elecciones, creo que el mundo viene bastante maltratado desde hace rato, entonces por eso mis canciones, desde chico, narran las cosas que me van conmoviendo.

Siento que hay una vuelta fuerte hacia algunas posturas de ultraderecha en el mundo, como medio en tendencia, y eso es aterrador, siempre estuvo esta cuestión de la xenofobia, el fascismo latente, pero ahora como que está explícito y eso es algo muy triste, y muy aterrador, no sé si en este disco hay algo así muy específico, pero siempre los mismos villanos están presentes en los discos, solo que este no es, a diferencia de “2036” que es conceptual o “Último Reset”, que tiene un aire más noir, este disco habla de cosas más internas: las tristezas, los duelos, es un disco más para adentro, a diferencia de los anteriores que eran más ficción.

¿Puede el arte, en tu caso la música, modificar ese contexto, o al menos lograr reflexión?

El poder del arte es inmenso, pero tiene que ver con el alcance que tengas a nivel influencia, reproducciones, etc. Los artistas que somos más chicos tenemos un alcance limitado, pero el arte es muy importante, más allá de que puedas cambiar un gran contexto o pequeños contextos en los que participas desde el rol de artista o productor, o proponer dinámicas de trabajo no hostiles en la forma de compartir el arte, de expandir.

Creo que desde ahí uno puede hacer algunas cosas. Esta ilusión de que voy a cantar en un estadio para cambiar el mundo se va desdibujando, tal vez era algo que sentía a los 12 años. Ahora siento esto, que en los ámbitos de trabajo también se pueden plasmar ciertas ideologías que busquen un mundo no tan hostil, no te digo un mundo mejor, pero no tan horrible como en otros espacios, hay lugares donde trabajar es una experiencia horrible, por el maltrato, la desigualdad, etc. Tal vez en algunos espacios de arte podemos llegar a construir algo un poquito mejor, siempre está el entorno. Hacer arte tampoco significa estar en Disney, a veces es difícil, pero desde ahí intentar, desde el espacio que uno habite, ya sea un estudio de grabación o un escenario, buscar que esos lugares sean mejores para todes.

¿Qué estás escuchando en tu casa?, ¿Qué artistas te sorprenden y motivan hoy?, ¿Cómo transitas el advenimiento de los estilos urbanos?

Estos días estuve escuchando mucho el EP de Milo J y Bizarrap, me encantó. Escucho muchas cosas, bastante tango, lo último que sacó Cucuza Castiello, un artista que me parece increíble y con el que tuve la alegría de cantar, pero me resulta extraño nombrar así, porque la verdad es que escucho muchas cosas.

Con respecto a la música urbana, nunca he tenido mucha cultura Hip Hop, pero sí tengo vínculo con la música popular bailable, como la época de Los Coholins. Y si bien mi disco se llama “SuperSad”, siempre he sido una persona a la que le gusta mucho la fiesta, el baile, la celebración, la noche y ese tipo de momentos donde escucho música que no me siento a escuchar en mi casa. He descubierto muchísimos artistas de esa manera, en boliches, fiestas en casas, desde hace muchos años, en contacto con eso. Hay un montón de cosas que me encantan y otras que no, nunca he sido amante de un género en particular, sino de artistas que me interesan.


Por una cuestión de trabajo mucha gente también está escuchando y haciendo música con lenguajes urbanos, pero no literalmente urbanos. Es todo un debate el tema de los géneros, siempre me molestó un poco. Cada lenguaje musical trae nueva información y al trabajar con eso y estar pendiente de lo que va saliendo, voy aprendiendo. Hay artistas que vienen para que los produzca o mezcle que tienen inquietudes con estos lenguajes y entonces por ahí me acercan referencias a artistas nuevos que están escuchando y así, por suerte, sigo aprendiendo y escuchando cosas que son la música del presente, del futuro.

Hago mucho hincapié en esto de que no me interesan los géneros, tal vez en algún momento cuando tenía 12 años ponderaba el rock, pero siempre me pareció un poco nefasto ese universo. Recuerdo cuando salimos por primera vez en la tapa de la Revista Zero con Los Coholins, habían comentarios como “eso no es rock” y no, no es rock, ¿y qué tiene? Es mejor que nada sea así, blanco o negro.

Este es un gran momento de la música en ese sentido, con muchísima más libertad, muchísimo menos prejuicios y mucha interacción entre artistas de diferentes géneros. Tal vez a algunas personas de mi generación y un poco más grandes les cueste disfrutarlo o entenderlo. Personalmente, desde que empecé a investigar en diferentes universos de tango, folclore, cumbia, cuarteto, electrónica, lo que sea, me ha interesado mucho más una canción, un artista, que un género. Este momento de tanta mezcla desprejuiciada, para mí, es como un sueño.

¿De qué se trata Mezclandro Lacerna?

Es una convocatoria abierta para artistas de cualquier lugar del mundo, de cualquier género musical, para mezclar una canción conmigo, gratis. Tiene que ser una canción que ya esté producida, grabada y editada, lista para ser mezclada. Dentro de poco sale la cuarta convocatoria, ya he trabajado con tres proyectos que ganaron, muy diferentes, uno más raper, otro más indie, el tercero un poco más folclórico acústico. Mezclar es uno de los trabajos que más me gusta.

Para enterarse de cuándo sale la próxima convocatoria tienen que seguirme en Instagram (@leandrolacerna), de hecho es uno de los requisitos para participar. También pueden volver a participar las personas que lo intentaron antes y no ganaron, porque en ese momento a mí me interesaba mezclar tal o cual lenguaje musical o tal o cual artista. Pueden preguntarme lo que quieran en el privado de Instagram también, me divierte charlar con diferentes artistas y personas.

Contanos un poco más de La Mundial Orkestra

La Mundial Orkestra es un proyecto nuevo en el que estoy participando, una orquesta típica de tango, pero milonguero: hacemos música principalmente para bailar. La particularidad del tango que se baila es que tiene un tempo muy marcado, una estructura muy clara, con una cosa bastante cercana a esto que decía antes de la música popular bailable, que me encanta.

Estoy ahí como cantor, el director de la orquesta y arreglador es Josué Geredús, con músiques y cantantes increíbles. Estamos tocando muy seguido y está gustando mucho esta propuesta, porque tiene esta cosa popular que me encanta, tocar en lugares donde la gente baila, mucha sincronía con lo que sucedía con Los Coholins, tocar para que la gente baile es hermoso.

¿Por qué todo tan SuperSad?

En realidad “SuperSad” es una reivindicación a la música llamada sad o triste, no a la tristeza en sí. La tristeza no me gusta mucho, la tristeza es algo que uno tiene que atravesar y que es parte de la vida, duelos y esas cosas. No es una apología a la tristeza, sino a esa música, a canciones de artistas tildados de que hacen música bajón.

Así como está el momento de escuchar música para bailar, el momento de escuchar música instrumental para trabajar, está el momento para conectar con estas canciones, un poco más intensas, para abajo, con un bit más lento, y es un momento hermoso.

En general, estos artistas, de estas canciones que han pasado por mi vida, me han dado mucha alegría. Es darle la vuelta a eso. Mucha gente me decía “tus canciones son medio un bajón”, y dije bueno, voy a hacer un disco que se llame SuperSad, que va a ser todo, todo bajón, pero no desde el drama, siempre hay un poco de ironía y de cómo conectar con eso, y evidentemente hay mucha gente a la que le gusta, que me dice cosas muy lindas del disco, y a esas personas el disco les está dando alegría, no tristeza. Es devolver esa alegría que a mí me dieron esos discos tan tristes como un oxímoron, creo fervorosamente en esa cuestión de ´canciones tristes para sentirse mejor´, como decía Cerati, o algo así.

SuperSad Sessions

La “Super Sad Sessions” es un conjunto de seis canciones filmadas y grabadas, tocadas en vivo en un hermoso patio mendocino, en varios momentos del día. La idea fue capturar el formato en vivo de las canciones de SuperSad, interpretadas con el trío con el que vengo tocando desde hace rato, junto a Silvina Inés Ormeño en batería y programaciones, y Romi López en bajo, Sintes y voces, y yo en la guitarra y la voz.

Son versiones más acústicas, más despojadas. Las sesiones fueron filmadas y dirigidas por Valentin Alsina, gran realizador y colaborador frecuente de varias bandas como La Eskandalosa, Pasado Verde y otras más.

En el 2014 te preguntamos de qué cosas te arrenpentías, queremos saber qué contestás hoy a esa pregunta.

No me acuerdo que respondí en el 2014, y no sé si es porque estoy más viejo o qué, pero no me arrepiento de nada, he tenido una vida muy divertida, montaña rusa, cosas mejores y peores, pero muy divertida, y eso también se debe a varias elecciones o a cosas que me pasaron sin que las eligiera. Salvo alguna cosa absurda como el meme que dice “tendría que haber comprado una casa cuando era un bebé” o algo así, va a sonar cliché, pero la verdad es que no me arrepiento de nada.

Casi diez años atrás, en una entrevista de la primera mitad del 2014, Leandro había contestado que se arrepentía de no haber nacido junto al mar y ser buzo o surfista profesional. Hoy asegura que no se arrepiente de nada, que tiene una vida muy divertida, como una montaña rusa, y esa imagen metafórica de vivir emociones diferentes de manera constante, es lo que nos ha hecho sentir a los que hemos seguido su carrera desde el comienzo. No compró la casa cuando era bebé, ni nació cerca del mar, pero en esta provincia, en nuestra montaña, hoy no se arrepiente de nada.

por Gabriela Góngora | zerodeuna@gmail.com – Darío Manfredi | daromanfredi@gmail.com | Fotos: Valentín Alsina / Tony Castagnolo 

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