Cine

Amélie y los secretos de la lluvia

Mírenla o léanla: están advertidos

Catalina Royon Lemesoff / cromesoff@gmail.com / 16.04.2026

Cuando nos encontramos con sus palabras, que por el arte de la lectura se transforman en imágenes, entramos a un mundo colorido, vivo y honorable.

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Amélie y los secretos de la lluvia de las directoras Maïlys Vallade y Liane-Cho Han, es una cosa-hermosa, nominada a “‘Mejor Película Animada” en los Oscars, que fueron hace un mes, por si se los perdieron.

Resulta que Metafísica de los tubos, el libro de Amélie Nothomb en el que está basada la peli, es mi libro favorito y no me iba a perder la oportunidad de obligar a todas las personas que se crucen esta nota a que la vean o lo lean. Considérense bajo amenaza. Y preferentemente hagan ambas, no importa el orden. Pium pium.

La película es una adaptación muy bien lograda y el medio de la animación fue una elección buenísima para retratar el mundo infantil tan mágico del que se habla. Realmente capta con los dibujos lo simbólico, lo metafórico, que la autora describe y lo traduce a imágenes sencillas. La Nothomb hace auto-ficción: escribe sobre cosas que vivió (o eso suponemos) añadiendo o quitando a piacere, y queda en nosotros confiar en el relato. En este cuenta su más original historia. Literalmente. Habla de su orígen. Nacida en Japón, hija de cónsules, deja de ser un tubo y comienza a ser persona.

Tanto en el libro como en la película, incluso lo más mundano está bañado de espíritu. Los más freudianos van a poder hacer ciertos paralelismos con temáticas psicoanalíticas como «su majestad el bebé». Los más espirituales (a quienes también recomiendo fervientemente «Sed») se van a enojar de lo bien escrito que está y van a querer mostrárselo a todos sus amigos. Estas profundidades, descritas como quien no quiere la cosa, parecen una creencia intuitiva de la autora (probablemente no lo sean, es una mujer muy leída) y son lo continuamente maravillante de sus tramas.

«Quizás sean ambas cosas a la vez: los tubos son una singular mezcla de plenitud y vacío, de materia hueca, una membrana de existencia que protege un haz de inexistencia».

(Cita textual «Metafísica de los tubos»)

El libro sí tiene un toque más oscuro, más adulto, humor sarcástico, como también tiene escenas de infantil ternura que en la película no están. Y aunque la última toca temas sensibles para padres que quieran verla con niñxs y sepan responder preguntas, no debería haber problemas. 

Lo único que me hiere de la Nothomb son los finales, porque es resolutiva de más. Te baja de un hondazo. Pero “si podés spoilear un final y todavía vale la pena leer o ver el contenido, entonces está bien hecho”. El libro es cortísimo (140 páginas aproximadamente en la edición de «Anagrama») y muy ligero. Lo recomiendo como «Gateway drug», y si se manijean, después siguen con «El sabotaje amoroso».

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