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DECIR ADIOS ES PERDER

44 años después, se despide MTV.

Bela Luke / 22.10.2025

44 años después, se despide MTV.

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Entramos en un tópico donde probablemente los sub-30 no puedan entender por qué a los post-40 se nos hace un nudo en la garganta al enterarnos de que ya no existirá más MTV. No lo entienden porque, para ellos, solo es un canal de realitys y banalidad, algo sin contenido ni gracia.

Sin embargo, para nosotros, los que estuvimos en los noventa, los que vibramos en los 2000 y los anteriores, quienes lo vimos nacer en los 80’s, nos genera una partida de corazón.

No, no está mal escrito: partida, porque es un irse, un dejar ir, un quebrar, un doler.


Con MTV aprendimos a desconectar porque muchos discos no requieren de enchufes para ser magníficos. Nada volverá a ser lo mismo luego de caer en que ya no existe posibilidad de un nuevo Unplugged. Gracias a MTV aprendimos a escuchar música descubriendo novedades de casualidad, no había un calculador anónimo e inmaterial que nos dijese qué nos gusta o qué escuchar para estar en boga. WhatsApp se escribía What´s Up y lo cantaba una chica con galera. Simplemente nos sentábamos frente al televisor para descubrir qué era lo nuevo, qué era lo nuevo de lo viejo, lo nuevo de lo que no nos gustaba y lo que no nos gustaba de lo que ya conocíamos. 


Amanecimos a los VJs, crusheando con Alfredo, con Daisy Fuentes, con Ruth Infarinatto… Nos enterábamos de qué estaba pasando con nuestras bandas en Noticias MTV, movíamos la cabeza con Headbangers’ Ball los sábados a la noche y hacíamos conexión con otros en Conexión, por medio de cartas de papel, no e-mails. Sabíamos cómo se reían Beavis and Butthead, entendíamos que alguien muy serio era como Daria, y que un malhumorado era el Chico Migraña. Nos estallaba la cabeza como a la animación de Plympton con los Spots en MTV Focus y no nos perdíamos los rankings, porque era importante estar al día, aunque fuese para llorar la muerte de Layne Staley o Peter Steele.


Vimos nacer una rubia de infarto que luego se convirtió en una mujer desquiciada… y todos entendimos por qué le pasó. Supimos distinguir por qué algo era grunge o no, por qué algo era nuevo y era ñu…

MTV no era un canal de televisión: MTV era una forma de identidad, te definía en un lugar, te ayudaba a sentir que querías ser y a ver qué eras, reflejado en los ojos de Kurt Cobain, Gwen Stefani o en los de Amy Lee. 

MTV nos enseñó a bailar con los Backstreet Boys, Madonna y Scott Weiland. MTV nos enseñó que también se puede hacer cine en un videoclip: Michael Jackson como pionero de las historias con música, la cámara que persigue chicas (Spice Girls o Smack My Bitch Up, según los gustos personales); imágenes sin FX como en Ava Adore, de The Smashing Pumpkins o un montón de tecnología en los clips de Aerosmith.


Pero todo esto formará ya parte de la nostalgia, ya serán “lágrimas en la lluvia”… porque en diciembre, MTV se va para siempre. Ya lentamente se había ido, como un dios dormido. Tal vez decir adiós no es crecer, porque supimos decir Hola y Chau cuando vimos a los Cadillacs ganar con un juego Matador al Señor Matanza de Manu Chao, porque Afuera estaban los Caifanes… y Aquí, La Ley. Y nos enseñó que la revolución es emocional y musical.

En 1981 se emitía por primera vez la señal de MTV al ritmo de “Video killed the Radio Star”… hoy quizás el videoclip agoniza a manos de los algoritmos y, de a poco, nos va dejando. Seguimos andando, mientras tarareamos bajito “I like pleasure spiked with pain and music is my aeroplane…”


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